Acompañar a niños y niñas cuando las emociones crecen

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Un adulto escucha a un niño que muestra una concha junto al mar

Acompañar a niños y niñas cuando las emociones crecen

Por Equipo CNA

Se rompió una galleta. Terminó el juego. La polera favorita está en el lavado. Para una persona adulta puede parecer un detalle; para un niño o una niña, ese momento puede sentirse enorme. Acompañar el llanto o el enojo resulta especialmente difícil cuando también estamos cansados, apurados o bajo la mirada de otras personas.

En esos instantes, ayuda recordar a quién tenemos delante: una persona que está aprendiendo a expresar lo que le pasa. Podemos ofrecer cuidado y sostener límites, ajustando nuestras expectativas a su edad, forma de comunicarse y necesidades.

Mirar la situación sin poner etiquetas

UNICEF explica que en la primera infancia todavía se están desarrollando las habilidades para manejar emociones intensas. Recomienda responder con calma, reconocer lo que siente el niño o la niña y orientar su conducta sin violencia. Leer orientaciones de UNICEF para la primera infancia (en inglés).

Una reacción aislada no permite sacar conclusiones sobre su personalidad ni hacer un diagnóstico. En lugar de «es insoportable», podemos describir qué observamos: «Está llorando y le cuesta seguir con lo que estábamos haciendo». Esa descripción deja abierta la pregunta por lo que necesita.

Una torre de bloques en el suelo

Imaginemos que una niña construye una torre y esta se cae. Grita y empieza a lanzar piezas. Su abuelo aparta los objetos que pueden hacer daño y se queda cerca. Dice: «Te dio mucha rabia que se cayera. Voy a guardar estas piezas para que nadie se lastime».

La niña sigue llorando. Él puede ofrecer compañía sin llenar el momento de explicaciones: «Estoy aquí». Más tarde, cuando ella está disponible, pueden mirar juntos qué ocurrió y pensar cómo pedir ayuda o reconstruir. Quizás ese día prefiera hacer otra cosa. El acompañamiento puede continuar sin exigir que termine la torre.

Cinco acciones para acompañar

  1. Prioriza la seguridad y baja el ritmo. Retira objetos peligrosos y procura un espacio seguro. Usa pocas palabras y un tono lo más sereno posible. Si te sientes al límite, pide relevo a una persona adulta de confianza cuando sea posible, manteniendo la supervisión necesaria.
  2. Ofrece palabras sin dar por hecho lo que siente. Prueba con «parece que te frustraste, ¿es eso?». Puede corregirte, guardar silencio o expresarse con gestos. Evita comparaciones con hermanos y frases que ridiculicen el llanto.
  3. Separa la emoción de la conducta. Puedes reconocer el enojo y detener una acción que lastima: «Entiendo que estés molesto. No voy a permitir que golpees». Mantén el límite sin amenazas, humillaciones ni castigos físicos.
  4. Pregunta qué cercanía le acomoda. Puedes ofrecer un abrazo, sentarte cerca o dejar algo de espacio dentro de un entorno seguro. Si rechaza el contacto, no lo fuerces. El cuidado también puede expresarse con una presencia tranquila.
  5. Retoma cuando haya disposición. Con palabras sencillas, dibujos o juego, conversen sobre lo ocurrido. Practiquen una alternativa concreta: pedir ayuda, señalar que necesita una pausa o decir «todavía estoy usando eso». Ajusta la propuesta a sus capacidades.

La Academia Americana de Pediatría destaca el valor de reconocer emociones y compartir juego atento. También podemos reservar momentos agradables que no giren alrededor de una dificultad: dibujar juntos, inventar una historia o seguir una idea de juego del niño o la niña. Leer sus orientaciones sobre sentimientos intensos.

Consultar también es una forma de cuidar

Si las reacciones te preocupan, hay lesiones o las dificultades afectan de manera sostenida la vida cotidiana, busca orientación con su pediatra o un profesional de salud infantil. Ante un peligro inmediato, recurre a los servicios de emergencia de tu localidad.

Estas ideas son generales y no reemplazan una evaluación. Para conocer los servicios disponibles en CNA, puedes escribirnos por WhatsApp y consultar por una orientación acorde con tu situación.

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